EL ORIGEN DE LAS "FILAES" DE CABALLERIA

El nacimiento de la Segunda Caballería Mora de Boquetes, se puede datar, según el acta de la Junta General de la Asociación de San Jorge, el 9 de mayo de 1869, cuando fue presentado el primer boceto de su diseño, del cual desconocemos el autor, por el General o Jefe de la filà, D. Vicente Sanz, con el nombre de "Berbería". A pesar de las distintas denominaciones que ha tenido, tanto como caballería como filà, siempre se les ha conocido popularmente como "Els Bequeteros".

Determinar el origen de las caballerías actualmente es muy difícil. Posiblemente fuere un vestigio de antiguas danzas de caballos o algunas representaciones teatrales. En el primer Reglamento de las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy, fechado en 1839, no menciona explícitamente la existencia de caballerías. Como tampoco queda reflejado en la primera acta escrita que tenemos constancia, de la Asociación de San Jorge o Junta de Directores - como entonces se le denominaba-, fechada también en el mismo año.

En la Junta General del 5 de junio de 1843, cuando nos notifica a los asistentes, da a conocer la existencia de una caballería, al parecer perteneciente al bando cristiano. En una Junta extraordinaria, el 28 de diciembre de 1844, se aprueba ampliar con seis artículos adicionales el primer Reglamento de la Asociación de San Jorge. Este aumento de capítulos nos confirma la existencia de la filà de caballería, puesto que en el capítulo undécimo enuncia lo siguiente: "Los escuadrones de caballería ocuparan su sitio en la fiesta por orden de antigüedad, siendo condición precisa salir todos los individuos uniformes, y satisfacer la mitad de lo que pagan las comparsas...". Las filaes de serie de exenciones con respecto a las filaes o comparsas de infantería, que les daba un carácter diferente. Abrían actos como la Entrada, las Procesiones o los cerraban, como la Retreta. No tenían derecho a disparar. Sus responsables no se llamaban "Primers Trons", sino "Generales". Pero en la primera obra que habla de nuestras Fiestas, que tiene un alcance nacional, el "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones en Ultramar", redactado por Pascual Madoz, en dieciséis volúmenes, entre los años 1845 y 1850, nos habla de la existencia de las caballerías. Cuando describe los actos que se realizan el 24 de abril, transcribimos literalmente: "Al concluirse la batalla es sorprendente ver en la plaza mayor, y en medio de la concurrencia que allí ha traído la bulla y los disparos, millares de hombres figurando coger prisioneros parecen entregarse a una verdadera lucha: las cargas de caballería que son sus caballos de cañas y papel hacen mover aquella masa compacta que se dilata y se estrecha según los movimientos de sus caballos, y las corridas de los fugitivos, producen un movimiento indescriptible, porque no es posible atender a los variados puntos de este cuadro. Acaba la confusión ene l mismo momento, en que los caudillos de una y otra parte salen del castillo".

En 1851 vino a Alcoy para ver nuestras fiestas, José Antonio Llobet, socio de la Academia de Buenas Letras e Historia de Barcelona. De esta visita surgió la obra "Apuntes históricos acerca de las fiestas que celebra cada año la ciudad de Alcoy a su patrón San Jorge, con referencias a la historia antigua de la misma ciudad en los tiempos de la reconquista sobre los árabes", que fue editada en nuestra ciudad por la imprenta de José Martí en 1853. Sinceramente, hizo una versión demasiado severa y tal vez historicista de nuestras Fiestas. Sabemos que ésta presenta muchos elementos anacrónicos, pero pensamos que muestra el sentir de un pueblo, Llobet no llegó a comprender la esencia de la misma. Así nos habla de las caballerías que formaban parte de la fiesta, puesto que está formada por hombres que van metidos en unos caballitos pequeños hechos de cañas y papel pintado... juguete más propio de niños que de hombres, con bigotes y barbas... Esta caballería constituye la parte más grotesca del drama figurado y se puede clasificar muy bien que en el estado en que se halla es una verdadera superafectación (sic), un episodio, a propósito para hacer reir a niños y a viejas".

A pesar de lo que pensara Llobet de nuestras caballerías, la verdad es que continuaron surgiendo filaes de caballería, como así nos lo expone R. Coloma. El problema muchas veces es la denominación que recibían, puesto que tomaban, por regla general, el nombre del festero fundador o del General. En 1857 la Asociación adoptó un acuerdo ordenado, a efectos del turno de filaes de caballería, figurando cuatro en el bando cristiano y dos en el moro. En 1858 fue aprobada los Húsares de Caballería y en 1861 la 3r y 4o de la caballería mora. En 1862 se aprueba un nuevo Reglamento por la Asociación de San Jorge, en el cual se fija el orden de formación de cada bando. Destaca la presencia de tres caballerías cristianas -la de Miguel Sanus o Húsares, la de Bruno Miralles o Lanceros y la de Mauro Miró o Austriacos - por el bando moro existían cuatro - la de Rafael Miró o árabes, la de Joaquín Picó o Palestinos, la de Francisco Tormo o Marruecos y la de Bautista Torregrosa o Africanos-. En este reglamento, en lo que se refiere explícitamente a las caballerías, cabe destacar el capítulo 20, que hace referencia al acto del alardo, quizás el acto en el que estas filaes tenían un papel más importante. "Las caballerías en el momento mismo de ondear en el castillo la bandera vencedora saldrán de sus puestos respectivos y sosteniendo la "Escaramuza" acostumbrada en la calle San Nicolás, entraran en la plaza donde tendrá fin el Alardo de esta mañana. Para evitar las menos desgracias en la última refriega que allí tiene lugar entre todos los festeros, se prohíbe el uso de sogas, cometer actos en las correrías que sean perjudiciales a los espectadores, arrojar sobre la gente despojos de los caballos, porque pudieran muy bien estropear a cualquiera como igualmente todo ello que designa el objeto de las fiestas. Los primeros truenos y los Jefes (sic) de las caballerías serán responsables del pago de las multas que se impusieran a los individuos de las respectivas comparsas por infracciones cometidas en tales actos. Las filadas de moros y su Caballería que esta mañana han de ocupar precisamente la parte alta de la población, no podrán salir en actos de fiesta más debajo de las esquinas de las calles de San Nicolás, San Francisco y San José a las de San Lorenzo hasta que tenga efecto el Alardo..."

Este mismo año, nos visitaron el Barón Charles Davillier y, el dibujante, Gustavo Dore: el objeto del viaje era escribir para la revista francesa "Le Tour du Monde" sobre nuestras Fiestas. En su descripción y en sus dibujos se percibe que tampoco supieron apreciar la idiosincrasia y la particularidad de las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy. En cuanto al tema que nos ocupa, cabe destacar el grabado de Dore, donde las caballerías sobresalen en primer término, lo que indica que les llamó la atención.

En 1869 se aprueba la caballería mora titulada Berbería. En 1876 conocemos un nuevo inventario de filaes por el famoso "Llibret de filaes". Observamos que en el bando moro existen dos caballerías - Caballería de Moros y Caballerías de Bequeters-, y en el bando cristiano también dos - Caballería de Peaco y Caballería de Sequetes-. En 1877 se aprueba el diseño de una nueva caballería mora. En 1896 otra caballería del bando cristiano, la Caballería de Asalto y en 1897 la Ligera de Moros.

En 1900 se confecciona otro Reglamento en la Asociación de San Jorge, destacando lo que se refiere a las Caballerías, en el artículo 47, nos dice: "Así mismo se facilitará una bandera a cada una de las comparsas de Caballería, las cuales serás entregadas oportunamente a los Jefes respectivos, así como un sable a cada una de ellas; cuyos efectos deberán devolverse al día siguiente de terminadas las fiestas". Sería un distintivo que se les daba a las caballerías para que se utilizasen en las Fiestas. También se elabora un orden de antigüedad entre las filaes. En el bando moro, en el primer año del nuevo siglo, existe la Caballería Realista y la Caballería Berberiscos, y en el bando Cristiano, la Caballería Peaco y la de Sequetes.

A partir de este momento, siguen apareciendo un buen número de filaes nuevas, pero desciende considerablemente el nacimiento de nuevas caballerías, tan solo en el bando cristiano en 1904 la de Cazadores, y en 1910 el Escuadrón de San Jorge. Pero este mismo año las anteriores caballerías cristianas ya habían desaparecido y ésta última en 1918. Quedando sólo las dos anteriormente mencionadas en el bando moro. En la Junta Directiva, del 22 de enero de 1922, los Berberiscos piden cambiar algunas prendas de su traje, dejar de su caballería y tomar parte ene l disparo. Sólo se aceptó la modificación del traje. Pero en la Junta General Ordinaria, del 29 de enero del mismo año, se les autorizó poder disparar el día del alardo, aunque continuaban siendo caballería. El 13 de mayo de 1923, en una Junta se acordó conceder el permiso para disparar a los Realistas. Finalmente, se decide en 1927 que las dos caballerías que quedaban, pasaran a ser filaes con los mismos derechos que las restantes.

Los Bequeteros continuaron trabajando por la Fiesta y dándole color, y la esencia de la misma.

CARMINA NACHER PÉREZ

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